¿Qué vino marida mejor con los platos más típicos de la Navidad?

¿Qué vino marida mejor con tus platos navideños?
Durante las Fiestas Navideñas, son muchas las cenas y celebraciones que tienen lugar durante sus más de dos semanas de duración. Por ello, a la hora de elegir el menú de cada una de ellas, Olga Fernández, Wine Advisor y enóloga de Licinia, nos ofrece las claves para elegir el vino que maride con nuestros platos y ofrecer una velada perfecta para disfrutar en compañía de los nuestros.
“A la hora de elegir un vino, la textura, el sabor o la acidez, son algunos de los elementos clave a tener en cuenta para confeccionar nuestros menús que harán las delicias de nuestros invitados” afirma Olga Fernández. Así, los principales sabores de la comida deben quedar reflejados en el vino que se haya escogido. Por ejemplo, las carnes cocinadas al horno armonizan con tintos con sabor más fuerte y en los platos con cocción más compleja que requieren la utilización de salsas necesitan un vino más suave y afrutado.
Por otro lado, para contrastar sabores con platos como el pato a la naranja se debe elegir un vino con acidez parecida para no ahogar el sabor del vino y los pescados con textura similar a la de la carne, como el atún, resultan ideales acompañados de un tinto ligero puesto que su textura ahoga el sabor de la mayoría de los vinos blancos. En este sentido, platos típicos navideños como besugo a la madrileña, pavo asado de Navidad con nísperos y castañas y cochinillo asado son perfectos para maridar con tintos jóvenes pero profundos, refinados y con largo recorrido en la boca.
Además de ser el complemento perfecto para nuestros platos, los vinos requieren una serie de cuidados como premisas para ser servidos en las condiciones ideales para su disfrute. De este modo, cuidar la temperatura del vino, abrir la botella alguna hora antes si se tratase de un vino cerrado y decidir si el vino debe decantarse o no, son las calves para disfrutar de las mejores veladas.
Además de esto, cada vino exige un tipo de copa: el vino tinto debe servirse en copas anchas de gran cavidad y sólo se llena hasta ¼ o ½ de su capacidad dependiendo tipo de copa y gustos del consumidor. El vino blanco por el contrario, se sirve en una copa más pequeña y estrecha debido a su necesidad de mantenerse frio.
Consejos facilitados por Bodegas Licinia
